| Normal 0 21 Los Parlamentos de las Religiones son espacios que acogen a todas las personas de fe, espíritu y buena voluntad a encontrarse desde la amplia y rica diversidad de las tradiciones religiosas y espirituales del mundo. Son días que invitan a la escucha y a la acogida desde un corazón y una mente abiertos, a dialogar para la comprensión mutua, a recapacitar sobre los problemas candentes con los que el mundo se enfrenta y a comprometerse a descubrir nuevos caminos para la paz | {mosimage} |
Los que participan son conscientes de la necesidad, conveniencia y urgencia del diálogo interreligioso como herramienta de entendimiento y pacificación en el mundo de hoy.
Este diálogo interreligioso puede tener, al menos, un triple sentido:
1.En un mundo donde la diversidad religiosa crece y se hace cada vez más visible, surge la necesidad de explorar vías de comunicación entre las diversas tradiciones religiosas. Solo desde la comunicación y la confianza se puede materializar la comprensión, el respeto y la armonía entre las comunidades religiosas, tanto a nivel local como a escala global.
2.En un mundo que desea y busca la paz, la justicia y la sostenibilidad, las religiones pueden aportar inspirando respuestas creativas y movilizando voluntades. Las tradiciones religiosas comparten unos valores de gran valía que necesariamente hay que reforzar y poner en práctica a través del diálogo y la cooperación.
3.En un mundo a menudo gobernado por la desorientación e incluso por la tristeza, el diálogo interreligioso permite de manera indirecta pero ineluctable, ahondar no sólo en las raíces espirituales y la tradición propias, sino también en el proceso personal. Al mismo tiempo, aporta los beneficios innegables del conocimiento de otras tradiciones religiosas.
Los parlamentos no pretenden la creación de una religión única ya que supondría la disolución del diálogo mismo. Desde el respeto a priori de todas las identidades religiosas, y sin ninguna voluntad proselitista, el diálogo de los Parlamentos tiene como ejes centrales la escucha receptiva y el testimonio honesto, un encuentro en la profundidad y la riqueza de la vida religiosa de la humanidad.