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Grup de dones

Grupo de Mujeres de la Asociación UNESCO para el Diálogo Interreligioso

En el año 2003, la Asociación UNESCO para el Diálogo Interreligioso tuvo la iniciativa de crear un grupo de diálogo interreligioso de mujeres. Desde entonces, entre nueve y doce mujeres de tradiciones religiosas y espirituales diferentes nos hemos ido encontrando una vez al mes para compartir nuestra manera de vivir y celebrar la espiritualidad. También hemos intentado aprovechar el espacio que nos han ofrecido los Parlamentos de las Religiones y otros encuentros interreligiosos para hacer partícipes a otras personas del camino que vamos haciendo.

 

Habrá quien se pregunte por qué de un grupo de diálogo interreligioso de mujeres. Y bien, ¿por qué no? A las mujeres nos gusta encontrarnos y estar juntas. Sin embargo, más allá de esto, nos percatamos de que estamos impregnadas de actitudes que prevalecen en las sociedades patriarcales (competencia y dominación, por ejemplo). Encontrarnos y dialogar nos permite reconocer, recuperar y revalorizar en nosotras mismas un conjunto de valores y de actitudes básicamente femeninas (aunque afortunadamente, no exclusivas de las mujeres) que nos posibilitan crear un tejido común desde la diversidad. Estamos hablando de la creatividad, de la empatía, de la capacidad de escuchar y de la comprensión, de la apertura a las emociones, de la capacidad de no compartimentar las experiencias que dan forma a nuestras vidas 

 

Somos conscientes de que, como mujeres, nos encontramos por debajo y al margen de la mayoría de las tradiciones religiosas y espirituales y del movimiento interreligioso. Esta situación de “minoría”, sin embargo, nos permite crear dinámicas de diálogo que no serían posibles desde una situación de poder. Estar “abajo” implica que participamos desde la base, nos sentamos en círculo, establecemos relaciones horizontales - no jerárquicas. Encontrarnos “al margen” significa ser en un espacio de frontera, de oportunidad, de proximidad respecto del que está al otro lado, quizá incluso de transgresión.  

 

El objetivo del grupo no es tanto explicar la propia tradición y conocer las otras, sino crear espacios comunes en los que cada una participa desde lo que es, desde su identidad. Entendemos el diálogo como una experiencia de encuentro personal, no para llegar a acuerdos ni consensos, sino para arriesgarse a entrar en un proceso de transformación mutua, de crecimiento compartido, de creación de sentido. El diálogo interreligioso no es una fórmula que  se deba repetir siempre de la misma forma. Por eso procuramos no quedarnos fijadas en un modelo y exploramos otras maneras de trabajar y de compartir lo que vivimos dentro y fuera del grupo.

 

A lo largo del pasado curso, la tarea del grupo se centró en explorar los referentes de nuestra experiencia espiritual. Por referentes entendemos las raíces, el espejo donde nos miramos, aquello que nos inspira y nos guía en esta búsqueda. El proceso ha sido de una enorme diversidad y riqueza (personas y textos de referencia de las diferentes tradiciones, símbolos, elementos de la naturaleza...), que ha sido posible porque todo el mundo se ha expresado desde la libertad y la simetría, sin tener que defender nada. De aquí salió el taller “Piedras. Valores femeninos arraigados a la tierra” que hemos llevado al III Parlamento de las Religiones de Alicante y que esperamos poder volver a compartir con mucha más gente.  

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